Wednesday, March 26, 2014

Rincón nativo



Rincón nativo


Este rincón a donde siempre tarde
llega la luz, rincón interandino
que soporta la carga del destino
yo no sé qué destino tan cobarde;

este pobre rincón en donde duerme
el sueño de la tumba mis mayores,
como también donde tuvieron germen
muchos de mis recónditos dolores;

aquí, tras de mis éxodos extraños,
he vuelto con mis viejos desengaños
y mi amarguismo y mi filosofía.

Y aquí, y en todas partes, mi flaqueza
no ha podido tumbar la monarquía
tiránica y fatal de mi tristeza.



Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, March 19, 2014

Ciencia oculta



Ciencia oculta

Ya tiempos, ya que con afán profundo,
está mi alma, mi pobre recluida,
aprendiendo la ciencia de la vida
en el claustro monótono del mundo.

De su carrera en los luctuosos años
ha tenido sapientes profesores:
todos o casi todos los dolores,
y muchos, pero muchos ¡desengaños!

Al fin y al cabo sonará la hora
en que venga la mustia segadora
a llevarse a mi dulce recluida:

y la pobre se irá con la tristeza
de no haber—a pesar de su firmeza—
aprendiendo la ciencia de la vida.



Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, March 12, 2014

La copla eterna - Cantares inéditos 1 & 2



La copla eterna
(Cantares inéditos 1 &2)

Canta mis coplas, morena,
con esa tu voz de cielo
para que alegres mi duelo,
para que mates mi pena.

Contigo, dulzura mía,
mis sufrimiento se calma;
sin ti... se arranca el alma
de pura melancolía.

Hay en mi parroquia un Cristo
de ojos tan dulces y suaves
como sólo los he visto
en la cara de mi madre.

Ruiseñor que en la enramada
desgranas el corazón,
regálame una canción
para cantarle a mi amada.

Con tu blusita de olán
y enagua de zaraza,
vales más que una Princesa
llena de joyas y galas.

Nunca en la mar halló el buzo
coral cual tus labios rojos,
ni hay esmeraldas en Muzo
más preciosas que tus ojos.

Un albo manto bordabas
para la Virgen un día
y era más blanca In mano
que la labor que tejías.

Canta mis coplas chinita,
que al oírte me consuelo,
mis coplas saben a cielo
cantadas por tu boquita.


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, March 5, 2014

La esperada



La esperada


Hace años, muchos años,
que en pie sobre la playa de la vida,
espero a la gentil desconocida
que me habrá de traer goces extraños.

Ella obtendrá de mi pasión la venia
y los mismos versos en que abundo
porque será la única en el mundo,
capaz de combatir mi neurastenia.

Llegan barcos y barcos, y nervioso
la busco en el enjambre bullicioso,
y siempre queda mi esperanza trunca.

Tal vez en vano el corazón la espera,
pues acaso la incógnita viajera
¡no ha de llegar a mis dominios nunca!




Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, February 26, 2014

Isabel

El poeta Francisco Restrepo Gómez con su segunda hija, Isabel


Isabel

Tú llegaste después, y en esa hora
hubo salva de luz; mi artillería
disparó sus petardos de alegría
en honor de tu arribo, emperadora.

Y desde aquel inolvidable día
bajo tus pies mi corazón demora,
porque yo soy, para fortuna mía,
un vasallo en tu corte, mi señora.

Y pues que mis penumbras esclareces,
quisiera que tú fueses... que tú fueses,
de la Vida en el piélago profundo,

cual esa reina de tu mismo nombre
que le dio todo su caudal a un hombre
para que fuera a descubrir un mundo.


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, February 19, 2014

Incógnita



Incógnita


Cuando llegues a mí, cuando a las puertas
de mi ilusión, en donde el alma mía
con las pupilas al camino abiertas
te ha esperado... y te espere todavía.

Entonces, cuando brille tu estandarte
de mi existencia en las abruptas lomas,
como alegre bandada de palomas
saldrán todos mis sueños a encontrarte.

Mi corazón se vestirá de galas,
y para ti desplegarán sus alas
una aves enfermas: mis canciones.

Y tú, gloria y honor de mi esperanza,
serás como una estrella de bonanza
sobre la tempestad de mis pasiones.



Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, February 12, 2014

Voz profana



Voz profana


En el jardín azul de mis pasiones,
como una blanca mariposa giras,
y en mi altar interior, mis ilusiones
alzan a santos... cuando tú me miras.

Con el poder de su magnificencia
tus negros ojos mi altivez humillan,
y ante la majestad de tu presencia
todos mis pensamientos se arrodillan.

Mas te voy a decir cuál es, señora,
el ansia que con múltiples empeños
mi atormentado corazón devora:

Crucificarme sobre tu melena
cuando por el calvario de mis sueños
te deslizas... cual una Magdalena.



Francisco Restrepo Gómez