Thursday, September 24, 2015

Sensiblerías I




Sensiblerías
1 de 2


Tengo ganas de llorar,
pero llorar a raudales
para poder desahogar
el acervo de mis males.

Llorar mucho... llorar tanto,
hasta extinguir mis antojos
y que al calor de mi llanto,
se me secaran los ojos.

Llorar, llorar sin medida,
con fervor, sin descansar
y que de puro llorar
se me acabara la vida.

Que mi cuerpo no se hundiera
de la tumba en el crisol
sino que se disolviera
en un rayito de sol.

Y así por siempre alumbrar,
con lástima soberana,
el penumbroso rodar
de la catástrofe humana.


Francisco Restrepo Gómez

Saturday, September 12, 2015

Por eso estoy triste IV



Por eso estoy triste
4  de 4


¿La olvidé... ¡Quién sabe!... No puedo decirlo
que lo diga mi alma
que sufrió por ella tan amargamente
que libró por ella tan rudas batallas
¿La olvidé?... ¡Quién sabe! No puedo decirlo
que lo diga mi alma.

Y volví romero que torna a la tierra
tras de muchos años de recia jornada,
golondrina que vuelve al alero
cubiertas de nieve las alas.

Y ella, la locuela de mi amor primero
ella, la que fuera para mi tan cara;
la inocente niña de los ojos tristes,
la dilecta, la pura, la casta
la inocente. -Cómo sufro al decirlo:
Ojerosa, marchita y ajada.
La dejé botoncito en rosa,
¡la hallé cortesana!

Por eso estoy triste... Sin querer saberlo
lo supe por boca de un buen camarada.
Por eso estoy triste... por eso estoy triste,
¡tengo una gran tristeza en el alma!




Francisco Restrepo Gómez

Monday, August 24, 2015

Por eso estoy triste III



Por eso estoy triste
3 de 4


Ella era tan pura que aunque muchas veces
hubiera podido sin temor besarla
y esconder mis manos con su cabellera
jamás quise hacerlo, porque me inspiraba
profundo respeto su infantil pureza
y por eso nunca me atreví a besarla.

Fue aquel un idilio romántico y breve
eran uno solo nuestros corazones,
así por lo menos me lo imaginaba,
porque yo creía con la fe de un santo
en los juramentos de aquella muchacha.

Y después, más tarde, ¿qué ocurrió?
 ¡Contrista pensar en las ruines flaquezas humanas!
Desató la suerte nuestros ígneos lazos
y nos separamos... Como se separan
en el mar dos olas y van a morirse
sobre las arenas de distintas playas.

Pasaron los años, a tierras remotas
me llevó el Destino, continuas borrascas
cayeron en lluvia sobre mi cabeza,
y por todas partes, en lugar de flores
encontré cenizas, y yermos y zarzas.


Francisco Restrepo Gómez

Tuesday, August 11, 2015

Por eso estoy triste II



Por eso estoy triste
2 de 4


En aquel entonces, bajo mi cabeza
ningún pensamiento maligno animaba;
todo lo veía de color de rosa
y marchaba lleno de fe y esperanza.

Yo estaba muy niño... Me encontré con ella
y como si fuesen dos negras espadas sus ojos
rasgaron sin misericordia las fibras de mi alma.

Fueron para ella mis ingenuidades,
parte de mi vida su vida formaba
y a solas me dije multitud de veces;
—Si es verdad que hay cielo, no puede
ser otro sin sus caricias, su amor,
sus miradas.

Yo estaba muy niño... sobre mi sendero
los años han puesto su borrosa pátina.
Yo estaba muy niño y entonces creía
con furor y a ciegas en los juramentos,
sin pensar que fuesen tan solo palabras.

Fingió amarme mucho. Con su amor la vida
parecióme ungida de azucenas blancas.
Qué bello es mundo cuando se contempla bajo el
engañoso prisma de la infancia.


Francisco Restrepo Gómez

Sunday, July 26, 2015

Por eso estoy triste I


Por eso estoy triste
1 de 4

¡Amor de otros tiempos!... Qué cosas se sienten cuando
se recuerdan antiguas etapas; cuando el calendario
de las hojas muertas dolorida y mustia la mente
reposa. Qué cosas se sienten allá muy adentro, allá
en los más hondos rincones del alma.

Mezcla de amargura y desilusiones, rumor de
tormentas desencadenas, explosión de quejas,
tempestad de sombras revivir de dudas y correr de
lágrimas.

Todas esas cosas vibrar he sentido en los más
profundos rincones del alma al saber que suerte
correrá la novia, la primera novia de mi edad
temprana.

Por eso estoy triste. Sin querer saberlo
lo supe por boca de un buen camarada
que fue confidente de aquellos amores.
Por eso estoy triste, más triste que nunca, con la gran
tristeza de las añoranzas.

Yo estaba muy niño cuando en me sendero el destino
quiso que un día me hallara con aquella niña
ruborosa y bella de los ojos tristes y la frente blanca.


Francisco Restrepo Gómez

Monday, July 13, 2015

Parece mentira III


Parece mentira III
(3 de 3)

Que hay ventura en el mundo,
No es cierto. Que hay amor, el amor es mentira.
La experiencia es un huerto engañoso
en el cual los arbustos son cruces
y las rosas puñados de espinas.

Tú ya no me quieres... ¿Me quisiste acaso?
parece mentira...
Oh señor, oh divino cordero:
¿Por qué hiciste a tus almas tan frágiles?
Si al amor las formasteis propicias,
y si acaso es verdad que ellas aman,
pues entonces después, ¿por qué olvidan?

Cómo cambia todo.
Pasaron aquellas venturosas tardes
en que yo jugaba con tus manecitas;
y hoy, que con frecuencia me encuentro contigo
en el maremágnum de las avenidas,
tú, frágil princesa, pasas por mi lado
como avergonzada de haberme querido,
como avergonzada de haber sido mía...

Leyes de lo humano,
mundo de miserias y de fantasías,
corazones llenos de fragilidades,
dolor de la vida,
promesas que se hacen
y que no se cumplen,
estremecimientos, ternuras, caricias,
besos de dos bocas, amor de dos almas...
parece mentira... Parece mentira.


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, July 1, 2015

Parece mentira II


Parece mentira II
(2 de 3)

Lo recuerdo tanto...
Unas mismas eran nuestras alegrías;
tú regabas flores sobre  mi sendero,
yo forjaba versos para tus pupilas.

Después... el destino que todo lo trunca
llenó mi sendero de cardos y espinas.
Por distinto rumbo
desde entonces vamos:
tú vas por las sendas de las liviandades
y yo por mi ruta de melancolías.

Como  pasa el tiempo, cómo pasa todo
parece mentira
que ha de ser mentira
si bajo las nieves de los invernales
se secó el arbusto que nos guarecía.

si no son las mismas las rosas del huerto
ni en las arboledas arrullan las mismas,
las mismas alondras que fueron testigos
de nuestra ternura, y nuestras palabras y nuestras caricias.

Amor: ¿qué te hiciste? ¿por qué tan temprano
dejaste la gruta donde te escondías?
Corazón, estás huérfano y mustio:
¿no es verdad que es muy triste la vida?


Francisco Restrepo Gómez