Tuesday, August 11, 2015

Por eso estoy triste II



Por eso estoy triste
2 de 4


En aquel entonces, bajo mi cabeza
ningún pensamiento maligno animaba;
todo lo veía de color de rosa
y marchaba lleno de fe y esperanza.

Yo estaba muy niño... Me encontré con ella
y como si fuesen dos negras espadas sus ojos
rasgaron sin misericordia las fibras de mi alma.

Fueron para ella mis ingenuidades,
parte de mi vida su vida formaba
y a solas me dije multitud de veces;
—Si es verdad que hay cielo, no puede
ser otro sin sus caricias, su amor,
sus miradas.

Yo estaba muy niño... sobre mi sendero
los años han puesto su borrosa pátina.
Yo estaba muy niño y entonces creía
con furor y a ciegas en los juramentos,
sin pensar que fuesen tan solo palabras.

Fingió amarme mucho. Con su amor la vida
parecióme ungida de azucenas blancas.
Qué bello es mundo cuando se contempla bajo el
engañoso prisma de la infancia.


Francisco Restrepo Gómez

Sunday, July 26, 2015

Por eso estoy triste I


Por eso estoy triste
1 de 4

¡Amor de otros tiempos!... Qué cosas se sienten cuando
se recuerdan antiguas etapas; cuando el calendario
de las hojas muertas dolorida y mustia la mente
reposa. Qué cosas se sienten allá muy adentro, allá
en los más hondos rincones del alma.

Mezcla de amargura y desilusiones, rumor de
tormentas desencadenas, explosión de quejas,
tempestad de sombras revivir de dudas y correr de
lágrimas.

Todas esas cosas vibrar he sentido en los más
profundos rincones del alma al saber que suerte
correrá la novia, la primera novia de mi edad
temprana.

Por eso estoy triste. Sin querer saberlo
lo supe por boca de un buen camarada
que fue confidente de aquellos amores.
Por eso estoy triste, más triste que nunca, con la gran
tristeza de las añoranzas.

Yo estaba muy niño cuando en me sendero el destino
quiso que un día me hallara con aquella niña
ruborosa y bella de los ojos tristes y la frente blanca.


Francisco Restrepo Gómez

Monday, July 13, 2015

Parece mentira III


Parece mentira III
(3 de 3)

Que hay ventura en el mundo,
No es cierto. Que hay amor, el amor es mentira.
La experiencia es un huerto engañoso
en el cual los arbustos son cruces
y las rosas puñados de espinas.

Tú ya no me quieres... ¿Me quisiste acaso?
parece mentira...
Oh señor, oh divino cordero:
¿Por qué hiciste a tus almas tan frágiles?
Si al amor las formasteis propicias,
y si acaso es verdad que ellas aman,
pues entonces después, ¿por qué olvidan?

Cómo cambia todo.
Pasaron aquellas venturosas tardes
en que yo jugaba con tus manecitas;
y hoy, que con frecuencia me encuentro contigo
en el maremágnum de las avenidas,
tú, frágil princesa, pasas por mi lado
como avergonzada de haberme querido,
como avergonzada de haber sido mía...

Leyes de lo humano,
mundo de miserias y de fantasías,
corazones llenos de fragilidades,
dolor de la vida,
promesas que se hacen
y que no se cumplen,
estremecimientos, ternuras, caricias,
besos de dos bocas, amor de dos almas...
parece mentira... Parece mentira.


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, July 1, 2015

Parece mentira II


Parece mentira II
(2 de 3)

Lo recuerdo tanto...
Unas mismas eran nuestras alegrías;
tú regabas flores sobre  mi sendero,
yo forjaba versos para tus pupilas.

Después... el destino que todo lo trunca
llenó mi sendero de cardos y espinas.
Por distinto rumbo
desde entonces vamos:
tú vas por las sendas de las liviandades
y yo por mi ruta de melancolías.

Como  pasa el tiempo, cómo pasa todo
parece mentira
que ha de ser mentira
si bajo las nieves de los invernales
se secó el arbusto que nos guarecía.

si no son las mismas las rosas del huerto
ni en las arboledas arrullan las mismas,
las mismas alondras que fueron testigos
de nuestra ternura, y nuestras palabras y nuestras caricias.

Amor: ¿qué te hiciste? ¿por qué tan temprano
dejaste la gruta donde te escondías?
Corazón, estás huérfano y mustio:
¿no es verdad que es muy triste la vida?


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, June 24, 2015

Parece mentira I



Parece mentira I
(1 de 3)

Parece mentira...
parece mentira pero no es mentira;
todo lo ha cambiado la suerte traidora;
tú ya no me quieres como me querías
y cuando te encuentro pasas por mi lado
tal como si nunca jamás en la vida
hubiera yo sido tu dueño, y el dueño
de tus pensamientos y de tus sonrisas.

Los dos, muchas veces que olvidar no puedo,
mientras yo jugaba con tus manecitas
amorosamente mirábamos como
el sol se ocultaba tras de las colinas.

Y yo te decía mis hondos penares,
mis luchas internas, mis melancolías,
el dolor acerbo de vivir llorando,
el dolor tan grande de vivir la vida.

Tú me formulabas amantes promesas;
solamente tuya seré, me decías;
yo, niño ingenuo, confiaba en tus frases
y en ellas cifraba mi amor y mi dicha.



Francisco Restrepo Gómez

Tuesday, June 9, 2015

Madre




Madre

Mujer, santa mujer que me trajiste
a la noche polar de la existencia;
yo soy entre los hombres el más triste,
y si tan triste soy, es por tu ausencia.

Tu corazón—cascada de ternuras—
te hizo, de la vida en el quebranto,
la mejor de las madres, y por lo tanto
la más buena de todas la criaturas.

Y aunque un día la Parca traicionera
nos separó, fue en vano que tendiera
entre nosotros sus oscuros velos.

Sin cesar  nos miramos y sin calma;
yo con los mustios ojos de mi alma,
y tú con las pupilas de los cielos.



Francisco Restrepo Gómez

Friday, May 22, 2015

Obituario - Poeta fallecido, 24 de mayo de 1924


Poeta fallecido
24 de mayo de 1924

Da cuenta la prensa de que el inspirado poeta don Francisco Restrepo Gómez, uno de los últimos miembros de la Gruta Simbólica y fácil brillante escritor, falleció en esta ciudad (Bogotá), en la cual nació el siete de septiembre de 1884, del matrimonio de don Francisco Restrepo Ochoa y doña María Gómez de Restrepo.

Estudió y obtuvo título en el colegio de Colón de don Víctor Mallarino, y muy joven se dedicó a las Bellas Letras en donde por su noble inspiración y sus clarísimos talentos, logró un alto puesto desde los primeros versos, que ya acusaban al ilustre bardo que en poco tiempo logró un plena consagración.

Casi un niño, fue destacado miembro de la Gruta Simbólica, en cuyas justas obtuvo triunfos, como lo narra Luis María Mora en su historia de aquella famosa agrupación y destaca un lauro obtenido en un concurso con el nombre de "El hermano Hermógenes", concurso en que intervinieron los más inspirados poetas de la Gruta.

Escribió en numerosos periódicos hermosas crónicas y brillantes escritos, y luego se dedicó a visitar varios países en donde descolló siempre entre los escritores extranjeros por su gran talento y su exquisita simpatía, y vuelto al país contrajo matrimonio con la bellísima dama doña Bertílda Rueda, cuya muerte, ocurrida hace seis años en la terrible epidemia de 1918, lo sumió en profundo dolor.

Una honda impresión ha causado en la sociedad y entre sus compañeros de Letras la desaparición del nobilísimo poeta, que amó hondamente a su ciudad, que escribió bellas y sentidas poesías y cuya caballerosidad, distinción y charla llena de ingenio y de ilustración se buscaba ávidamente en ágapes literarios y redacciones.

La obra de Restrepo Gómez queda dispersa en diarios y revistas, y hace poco la Biblioteca Apolo recogió algunas de su más bellas páginas, "Solariegas", en un folleto, acompañadas de un magnífico estudio de don Antonio Gómez Restrepo, y elogiosos conceptos de José Santos Chocano, de Eduardo de Ory, Villaespesa, Chavarría, Manuel Ugarte, Soto Borda, Simón Chaux, Diego Uribe y varios otros.

La ternura, la fácil inspiración, el estilo exquisito de Restrepo Gómez pueden verse en una de las poesías de "Solariegas" que trae El Gráfico al dar la noticia de su muerte.


Publicado en El Gráfico, mayo 24 de 1924