Thursday, May 14, 2015

La copla eterna - cantares inéditos 8



La copla eterna
(Cantares inéditos 8)


Sumercesita querida,
deja que tu amor me embriague,
dame un beso, mi vida,
para que ¡Dios te lo pague!

Cuando vas a mis vergeles,
al paso de tu hermosura
te forman, con donosura,
guardia de honor mis claveles.

Para abrojos... mis abrojos,
para dolor... mi dolor,
y para ojitos... los ojos
los ojazos de mi amor.

No quiero tu risa loca
ni tus ojos, mi adorada,
quiero solo tu mirada
y el sonreír de tu boca.




Francisco Restrepo Gómez

Tuesday, May 5, 2015

La copla eterna - cantares inéditos 7



La copla eterna
(Cantares inéditos 7)


Ya le robaron los ojos
a la virgen de la ermita;
si llegan a ver los tuyos
¡qué de pleitos te armarían!

Triste me cuentas tus males,
tu soledad, la pobreza,
y el oro cubre a raudales
¡el primor de tu cabeza! 

Brilló imponente la luna,
y tú, esquivando mi beso,
dijiste con embeleso:
"¡qué luna tan importuna!"

Viento que rápido soplas
por esta gris serranía,
llévale pronto mis coplas
a la mujercita mía.



Francisco Restrepo Gómez

Saturday, April 18, 2015

Autosemblanzas III







Autosemblanzas
III


Enlacé mi destino con el de una pastora
de cabellos tan rubios como el astro solar;
ella es diáfana y bella como un lampo de aurora
y su amor es la égida de mi cruel batallar.

El buen Dios, es padre de bondad redentora,
nos ha dado tres lirios de fragancia oriental:
tres hijitas que fingen tres rayitos de aurora
y que tienen purezas de cordero pascual.

He ahí de mi vida la rebelde silueta;
además, y muy lejos de llamarme poeta,
soy; tan solo, un vencido del humano Tabor.

Y como un peregrino, sudorosa la frente,
voy hollando asperezas y aguardando paciente
que me llame al reposo de la tumba el Señor.



Francisco Restrepo Gómez

Sunday, April 12, 2015

Autosemblanzas II



Auto semblanzas
II


Aborrezco a los hombres y con gusto quisiera
habitar un lejano y apacible rincón,
donde nunca, ni en sueños, mi pupila viera,
donde nunca llegara su execrable traición.

Porque el hombre sin duda tiene instintos de fiera,
y de infamia está lleno su voraz corazón;
yo mil veces fui objeto de su saña rastrera
y por el vivo lleno de glacial decepción.

Amo a Dios sobre todas las humanas criaturas,
compadezco y me apropio las lejanas torturas,
y materia dispuesta para el bien siempre soy.

Muchos vasos de acíbar apuré hasta las heces
y me encuentro beodo, tan beodo, que a veces
no sé de dónde vengo ni para dónde voy.



Francisco Restrepo Gómez

Monday, March 30, 2015

Autosemblanzas I


Autosemblanzas
I

Taciturno el semblante, como el de un peregrino,
con el pie fatigado, como el de un viajador,
siempre falto de aliento, siempre falto de vino,
pero siempre repleto de tristeza y amor.

Sometido a las leyes de implacable destino,
el espíritu en sombras y perdido el valor,
caminando sin tregua por el mismo camino
con un arpa en el hombro y en el pecho un dolor,

hace mucho que cruzo por un largo sendero
donde crece la ortiga; soy un pobre romero
que perdió en el camino la Esperanza y la Fe.

Y me paso las horas bajo el sol del Hastío
suspirando en silencio, cabizbajo y sombrío,
por un tiempo que ha tiempos para siempre se fue...


Francisco Restrepo Gómez

Tuesday, March 17, 2015

Voz amiga II



Voz amiga
II

Mira que acaso mi consejo
puede servirte alguna vez;
óyeme bien, yo ya soy viejo
y esta es la voz de mi vejez.

Mira que el mundo es un boscaje
lleno de fieras, y tal vez,
si te descuidas en el viaje
algo te puede acontecer.

Yo mismo, niña de mi amor,
yo también guardo en mi interior
algo de lobo... ya lo ves.

Y si te encuentro en el camino
por donde a solas peregrino
¡ay! Dios del cielo, yo no sé...



Francisco Restrepo Gómez

Saturday, March 7, 2015

Voz amiga I



Voz amiga
I

Niña que vas para el poblado,
con tan garboso caminar,
marcha de prisa y con cuidado
porque te puedes resbalar.

Mira que hay lobos en espera,
bajo las frondas del pinar
y si te ven (Dios no lo quiera),
te pueden, niña, devorar.

Caperucita era tan buena,
Caperucita estaba llena
de ingenuidades y candor.

Caperucita fue por leña
ya tu sabes, mi pequeña,
lo que a la pobre le pasó.


Francisco Restrepo Gómez