Wednesday, December 18, 2013

Blanca

El poeta Restrepo Gómez con su hija mayor, Blanca


Blanca

Ella y yo, como dos buenos hermanos,
íbamos por las playas de la Vida:
ella, pronta a curarme toda herida,
yo, listo siempre a bendecir sus manos.

De repente... llegaste; tu venida
aguardábamos ya; por eso ufanos,
al verte en nuestra ruta de gitanos,
ella y yo te dijimos: ¡Bienvenida!

Y aquí vas con nosotros, a manera
de una milagrosa jardinera
que las espinas del Pesar arranca.

Dios te salve por linda y porque tienes
en el alma, en el nombre y en las sienes
el sagrado prestigio de ser Blanca.



Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, December 11, 2013

Silueta interior




Silueta interior

Muerta la fe, rendida la cabeza,
la lanza rota, el corazón vacío.
Voy por la carretera del Hastío
sobre el viejo rocín de mi Tristeza.

Mi espíritu es un buen Samaritano
que aúna en lazos de perenne alianza,
algo de don Alonzo de Quijano
con algo del paciente Sancho Panza.

No llevo rumbo ni llevarlo quiero,
ni tras de nadie voy ni a nadie espero,
ni nadie espera la llegada mía.

Como ya la ilusión no me conforta,
como todo es igual, nada me importa,
¡morir hoy o mañana o cualquier día!



Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, December 4, 2013

Sobre todas las cosas




Sobre todas las cosas


En verdad yo no sé si soy poeta
ni mi importa saber tal destino;
sé tan sólo que llevo en camino
corazón de arlequín y alma asceta.

Sé que en esta mentira de lo humano
en esta senda por demás traidora,
soy un doliente peregrino, hermano
del sediento, del triste y del que llora...

Ya nada en la contienda me estremece,
porque es el desengaño mi estandarte,
y mi propio dolor me fortalece.

Y con fe, sin descanso y sin medida
amo la noble majestad del Arte
sobre todas las cosas de la vida.


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, November 27, 2013

Mi devocionario



Mi devocionario


Tengo un devocionario de tristezas
en cuyas blancas hojas escondido,
como yerto puñado de pavesas
guardo el mustio nenúfar del olvido.

Pero también, en ese libro cuerdo
que contiene los ritos de mi culto,
como amuleto inapreciable oculto
los vívidos miosotis del Recuerdo.

En mis horas de luto y agonía,
cuando la melancólica alma mía
se retuerce en su cárcel de asperezas,

me recojo a la sombra del Ensueño
para rezar con fervoroso empeño
en mi devocionario de tristezas


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, November 20, 2013

Limosna ideal




Limosna ideal



Ilumina mis pasos en mi senda
¡por la misericordia de tus ojos!
tengo el alma entre sombras y entre abrojos
y no sé dónde colocar mi tienda.

Calma la pequeñez de mis antojos
se mi ángel tutelar en la contienda,
dame a beber como preciosa ofrenda
el vino excelso de tus labios rojos.

Oye: mi corazón es un mendigo
que llega taciturno y sin abrigo,
a pedirte merced para sus males.

Si tienes bondad...no me abandones,
que yo te pagaré con mis canciones,
¡la limosna de amor que me regalas!



Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, November 13, 2013

El dilema



El dilema


Señor: Tú sabes que mi vida es suya,
suya, muy suya... hasta morir por ella,
aun cuando siempre a mis reclamos huya
leve y fugaz cual voladora estrella.

Señor: no dejes que la ingrata aquella
más tiempo aún mi corazón destruya;
haz ya que cese mi mortal querella
y que mi cáliz de dolor concluya.

Mas... si no puedo entre mis brazos verla
ni contra el corazón aprisionarla,
si el cielo para mí no quiso hacerla.

Si a mi suerte, Señor, no has de enlazarla:
Tú que me diste amor para quererla
dame olvido también para olvidarla.


Francisco Restrepo Gómez

Wednesday, November 6, 2013

De Profundis



De Profundis


El alma mía ha muerto; lentamente
se extinguió cual se extingue una bujía;
tranquilamente y resignadamente
murió del mal de la Melancolía.

Y ese mal, tan común en la existencia,
más grave y complicado que la tisis,
no da la tregua jamás, ni tiene crisis,
ni lo ha podido combatir la ciencia.

Con devota piedad, hondo, muy hondo,
del corazón en el doliente fondo,
llevo el cadáver de la muerte mía.

Lo perfuma una flor; mi sentimiento,
y amoroso lo alumbra noche y día
el pobre cirio de mi pensamiento.


Francisco Restrepo Gómez