Tuesday, September 24, 2013

Croquis



Croquis

Se prepara a dormir Naturaleza
sobre su lecho de suntuosas galas,
y agita en torno sus ingentes alas
el pájaro inmortal de la Tristeza.

Ya la campana a recorrer empieza
del Ángelus las fúnebres escalas,
mientras por los senderos las zagalas
charlando van con pastoril franqueza.

Fluyen las brisas su intangible lloro,
la noche apresta su feudal tridente,
y de la tarde ante la pompa extraña,

el sol parece cual corona de oro
que bajara a ceñir pausadamente
la testa colosal de la montaña.


Francisco Restrepo Gómez

Thursday, September 19, 2013

Lamentación



Lamentación

Hay un hondo murmullo desde entonces
en los áridos predios de mi vida;
hay un hondo murmullo: son los bronces
del Recuerdo... que lloran por tu partida.

Y como ya tu amor no la recorre,
la torre de mi ensueño se ha quedado
amargamente sola, cual la torre
de algún viejo castillo abandonada.

Ya mi corazón en los caminos
no vierte el ave de la Fe sus trinos
ni la Esperanza sus fragantes dones.

Y en esos melancólicos senderos
como un triste rebaño de corderos
yacen mis moribundas ilusiones.

Francisco Restrepo Gómez

Sunday, September 8, 2013

Este deseo


Este deseo

¡Qué modo de pensar! El mejor modo
de vivir esta vida que no halaga,
aunque a veces el ánima naufraga
en el deseo de decirlo todo.

Esta lucha tremenda con el verbo,
por lanzarle a la imbécil turbamulta
una mínima parte del acervo
sentimental, que el corazón oculta.

Este afán, esta vida, estos dolores
para poder regar algunas flores
sobre los cardos de nuestra jornada.

Este deseo de decirlo todo,
cuando del mundo en el revuelto lodo
tal vez fuera mejor no decir nada.

Francisco Restrepo Gómez




Wednesday, August 28, 2013

Calvario



Calvario

En desorden el cabello, la mirada suplicante,
con los pies despedazados por las guijas del camino
y escoltado por un pueblo miserable y asesino
que le grita y que le azota con furor desesperante;

Va Jesús, el Nazareno, moribundo, agonizante,
a entregarse resignado al tormento Longino,
y a la luz amarillenta del lucero vespertino,
una calma indefinida se revela en su semblante.

Se perdió por los espacios el gemido postrimero
de aquel hombre luminoso, de aquel pálido viajero,
inmolado por la turba sanguinaria de judíos;

Se cubrieron de tristeza los lejanos horizontes
y temblaron las montañas y las rocas y los montes,
¡y gimieron las palomas y las fuentes y los ríos!

Francisco Restrepo Gómez



Nota: Poesía de Francisco Restrepo Gómez tomada del número 17 de la revista "La Gruta", correspondiente al día sábado 28 de noviembre de 1903, dirigida por R. Espinoza Guzmán y F. Rivas Andrade

Wednesday, August 21, 2013

Voz fúnebre



Voz fúnebre

En este humano y revoltoso aprisco
yo soy una partícula de cieno,
y por todas las cosas vivo lleno
del amor, como el seráfico Francisco.

Mi plantas, de aspereza en aspereza
van, y de ventisquero en ventisquero,
y me muero, Señor, porque me muero,
como dijo una vez Santa Teresa.

Una infinita dualidad aqueja
mi corazón: lo mismo que la abeja
está lleno de miel y de ponzoña.

Y así voy, taciturno y peregrino,
llorando las tristezas del camino
en la fúnebre voz de mi ponzoña.


Francisco Restrepo Gómez

Thursday, August 15, 2013

Savoir vivre




Savoir vivre

Tener el alma enferma y dolorida,
mirarlo todo con indiferencia
y apurar con estoica displicencia
la copa innecesaria de la Vida.

Tener un sólo culto: la Belleza,
avivar una hoguera: el Pensamiento,
cultivar una planta: la Tristeza,
deshojar una flor: el Sentimiento.

Tal es, acaso, la mejor manera
de hacer un poco suave y llevadera
la injusta carga que nos toca en suerte.

Y después, cuando acabe el melodrama,
como sobre una hembra que nos ama,
caer sobre los brazos de la muerte.

Francisco Restrepo Gómez

Saturday, August 3, 2013

Contrastes



Contrastes

Salgo convaleciente y desvalido
a mi jardín, y mi jardín me ofrece
sus múltiples fragancias, y parece
como que me dijera: Bienvenido.

Ha vuelto la voluble primavera,
están llenos de rosales los rosales,
y el sol dará sus miles de puñales
en el gran corazón de la pradera.

En cambio a mis campiñas interiores
llego el invierno y con su marcha fría
despetaló mis entreabiertas flores.

A la vez que con manos despiadadas
y traicioneras, la melancolía
clavó en mi pecho un millón de espadas.



Francisco Restrepo Gómez